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sábado, 2 de febrero de 2013

La Legitimidad de Rajoy


Es cierto lo que dicen muchos comentaristas de la caverna de que no está totalmente probado que la cúpula del PP cobrara en “B” durante años. Es cierto que lo publicado por El País son indicios que deben ser confirmados con investigaciones posteriores. Es cierto que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Incluso creo que es cierto que la mayoría de la plana mayor del PP es gente, más o menos y a su manera, honrada.

Pero es que el debate no es si debemos encerrar o no a Rajoy en la cárcel. El marco sobre el que debe abordarse este asunto es únicamente político, no judicial, y si en este último se considera que el estado natural del individuo es la Inocencia, la esencia de la Política es la gestión de la Legitimidad del Poder.

Incluso en los acomodados países occidentales no se es presidente de nada porque así lo indique el boletín oficial de turno. Se necesita que una serie de rituales (elecciones, noche electoral, reconocimiento de la derrota por el adversario, jura del cargo…) se desplieguen, y tras esto, la labor fundamental de un mandatario es la gestión de La Legitimidad; porque es la que le va a permitir exigir sacrificios a la ciudadanía y convencerla de que tiene una idea de hacia dónde la lleva. Y es aquí precisamente donde Rajoy y su partido acaban de hundirse.

No es por su pasado por lo que debe irse, es porque no tiene legitimidad para gobernar ningún futuro.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Pesadilla de Navidad




Imagina que a nuestra amada Consejería se le ocurre privatizar el cole o el Instituto donde  trabajas. Al concurso se presentan los Legionarios de Cristo, el Sr Mendoza y un grupo empresarial liderado por Tomás Fuertes conformado por ex del ladrillo.

Como suele ocurrir con los concursos públicos de esta Región la mayoría de los centros se los llevan los señores del puro, el puticlú y el mercedes; que para evitar el ruido de los perdedores, los señores de las sotanas y los 16 hijos, les entregan la gestión.

Han conseguido la simbiosis perfecta: los unos consiguen la pasta y los otros se llevan las almas.

Y ahí estás tú explicando las bondades del creacionismo con una camiseta de la mortadela de El Pozo.

¿Qué no puede ser? Eso pensaban los médicos de Madrid hace un año

miércoles, 24 de octubre de 2012

El juego de la Independencia


En marzo de 2008 Mariano Rajoy comenzó la campaña electoral de las generales en Castelldefels. Las razones de este hecho, aparentemente trivial, fueron dos. La primera fue que este pueblo era uno de los pocos municipios catalanes donde el PP no era un partido residual (tanto es así que en 2011 ganó las municipales). La segunda sería la importancia que Catalunya iba a tener en aquellas elecciones.


Tras la derrota de 2004, Pedro Arriola, asesor áulico de Rajoy, entendió que ante cuatro años de relativa estabilidad económica (como entonces se creía) y con la marca PSOE al alza, el gran peligro con el que se iba a enfrentar el PP sería la desmovilización de sus votantes menos ideologizados; un colectivo éste que acude a votar en mayor proporción cuanto mayor grado de tensión política hay. Y vaya que hubo tensión. Tuvo incluso nombre, “Estatut”, y apellido, Ternera.  

La mayoría de los analistas coinciden en que el radicalismo del PP fue la causa de su derrota de 2008. Mi opinión es que alcanzó un resultado mejor del que cabría esperar, por lo que la estrategia de la crispación rindió sus frutos. Para entenderlo veamos unos cuantos gráficos.

Gráfico 1.  Porcentaje de voto de PP y PSOE en las elecciones generales de 2008, en todo el país y descontando Catalunya. Fuente Ministerio del Interior

Como vemos en la Gráfico 1 por primera vez en treinta años de democracia, un partido político pierde unas elecciones por la “presencia” de Catalunya en España. Cuatro años antes, como muestra el Gráfico 2, la diferencia entre ambos partidos también fue muy pequeña: apenas un escaño a favor del PSOE


Figura 2 Número de escaños en España  de PSOE y PP (gráfico de columnas) y en España menos Catalunya (líneas de  tendencia). Fuente Ministerio del Interior

La tendencia que se observa en los últimos años en el contexto nacional es una alternancia de hegemonías entre los dos partidos, donde se suceden victorias claras (de más de 4 puntos de diferencia) de uno u otro. Cuando el análisis se realiza sobre la “parte no catalana de España”, la alternancia en la hegemonía da paso a una situación en la que la izquierda solo aspira a alcanzar un empate.

Hay pues una coincidencia de intereses entre las derechas española y catalana, pues a la hegemonía que el PP encontraría es una España post-independencia de Catalunya, CiU la alcanzaría en una hipotética República Catalana. Y esto es así por el curioso comportamiento electoral de los catalanes, que en las elecciones autonómicas siempre han concedido una mayoría de escaños a Convergencia (no así en votos, como en 2003) y en las nacionales al PSC, como vemos en el Gráfico 3:

Gráfico 3 Número de diputados catalanes de PSC y CiU en las sucesivas elecciones legislativas





Pero este paraíso a ambas márgenes del Ebro no es solo un fin para Las Derechas, es también un medio y un discurso. La razón es  que los partidos juegan a fijar el marco de la realidad, es decir, a establecer el orden del día del debate público. Como los conservadores, tanto españoles como catalanes, son percibidos en  ambas sociedades como los que mejor gestionan los asuntos identitarios, la labor de PP y CiU consiste en hacer que sea la unidad de la patria, o su independencia, el principal tema de discusión en la calle y los medios. Y en esas están